
SINTIÉNDOME CADA VEZ MÁS REPUESTA DESPUÉS DE MI PROCESO DE PARADA TOTAL A LA QUE ME HA LLEVADO MI CUERPO…
Quiero compartir contigo lo que ha sido mi sostén durante muchos años, y especialmente en estos meses de enfermedad: LA MEDITACIÓN
Empecé a meditar hace más de veinticinco años, de una manera casual. Llegó a mis manos un folleto de publi de unas clases de yoga que me llamó la atención y allá que fui. Sin tener ni idea de a qué iba ni que me encontraría. Mi sorpresa fue que me encantó y me apunté.. ese fue el comienzo de un camino que aún sigue a día de hoy.
Lo que comenzó siendo algo que me hacía sentir más calmada y presente en lo que me ocurría, pero sin tener mucha conciencia de lo que allí pasaba, se fue convirtiendo en un llamado silencioso que abrió una puerta invisible dentro de mí, imposible de dejar de escuchar.

Poco a poco comprendí que meditar no era solo una actividad más en mi vida..era medicina para mi alma, un regreso constante a lo que soy en mi esencia más pura.
Cuando medito, me detengo. Aunque sea un instante.
Y en ese instante, todo se calma.
El ruido del mundo deja de tener peso. La ansiedad se disuelve. Los miedos pierden su fuerza.
Me reconozco parte de algo más grande, algo que no se ve pero que sostiene todo.
No hay nada que buscar fuera. Todo está dentro, esperando a que lo reconozca.
No se puede explicar con palabras ni con conceptos.
Es la experiencia directa de ser, de sentirme parte de todo, de percibir que nada escapa a ese gran latido universal.
Meditar me enseña humildad.
Me recuerda que soy solo una parte de algo inmenso.
Y al mismo tiempo me siento inmensa, infinita, sin principio ni fin.
Siento que regreso a casa, a un lugar donde la conciencia se encuentra consigo misma y reconoce su propia divinidad.

Nadie puede meditar por mí. Sólo yo puedo descubrir mi puerta personal hacia lo sagrado.
Y allí, en la quietud, comprendiendo que todo lo que busco..paz, amor, claridad…siempre ha estado dentro.
Meditar es abrir los ojos del alma.
Es ver que la vida se revela siempre de manera perfecta, incluso cuando no entiendo nada, cuando todo parece poseído por el caos.. en lo profundo de mí siento la certeza de que cada instante sostiene su perfección.
Y en cada meditación, mi alma se fortalece, mi corazón se abre a lo que realmente importa.. ser y estar, sin máscaras, sin miedo, en completa presencia.
Meditar es mi medicina.
Hay una frase que me enseñó mi querida maestra de la formación de duelo y final de vida que me encanta tener presente: “Me recuerdo como viajera, cuya naturaleza más profunda es la Luz clara misma”. Y eso soy, eso somos, viajer@s etern@s en la infinita conciencia del Universo.
Sat Nam 🌷

